sábado, 20 de septiembre de 2008

La Metamorfosis



Resumen: Algunos escritores han sido capaces de crear ficciones que han dejado profunda huella en la literatura. Franz Kafka es sin duda uno de ellos. Nos legó su imagen incontenible de lo absurdo y de lo inexpugnable, de la impotencia y desorientación humana frente a fenómenos que resultan inexplicables.

En este sentido, tal vez Die Verwandlung o La transformación, traducida habitualmente al castellano como La metamorfosis, sea su narración más representativa, y es sin duda alguna la obra de Franz Kafka (1883-1924) que ha alcanzado mayor celebridad.

Escrito en 1912 y publicado en 1916, este relato es considerado una de las obras maestras del Siglo XX por sus innegables rasgos precursores y el caudal de ideas e interpretaciones que desde siempre ha suscitado.

"Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto" ... "¿Qué me ha ocurrido?"...

Tal es el abrupto comienzo de La Metamorfosis, que nos sitúa de raíz bajo las reglas de Kafka y nos introduce directamente en un relato que plantea el tema de la propia identidad, y de la que obtenemos a partir de nuestro entorno.


"Kafka nos muestra la vida del ser humano perpetuamente trastornada por una trascendencia imposible, y esto sucede porque él cree que existe dicha trascendencia. Su universo es, a la par, fantástico y rigurosamente verdadero."

Jean-Paul Sartre



Frank KafKa

(Praga, 1883 - Kierling, Austria, 1924) Escritor checo en lengua alemana. Nacido en el seno de una familia de comerciantes judíos, Franz Kafka se formó en un ambiente cultural alemán, y se doctoró en derecho. Pronto empezó a interesarse por la mística y la religión judías, que ejercieron sobre él una notable influencia y favorecieron su adhesión al sionismo.

Su proyecto de emigrar a Palestina se vio frustrado en 1917 al padecer los primeros síntomas de tuberculosis, que sería la causante de su muerte. A pesar de la enfermedad, de la hostilidad manifiesta de su familia hacia su vocación literaria, de sus cinco tentativas matrimoniales frustradas y de su empleo de burócrata en una compañía de seguros de Praga, Franz Kafka se dedicó intensamente a la literatura.


Franz Kafka

Su obra, que nos ha llegado en contra de su voluntad expresa, pues ordenó a su íntimo amigo y consejero literario Max Brod que, a su muerte, quemara todos sus manuscritos, constituye una de las cumbres de la literatura alemana y se cuenta entre las más influyentes e innovadoras del siglo XX.

En la línea de la Escuela de Praga, de la que es el miembro más destacado, la escritura de Kafka se caracteriza por una marcada vocación metafísica y una síntesis de absurdo, ironía y lucidez. Ese mundo de sueños, que describe paradójicamente con un realismo minucioso, ya se halla presente en su primera novela corta, Descripción de una lucha, que apareció parcialmente en la revista Hyperion, que dirigía Franz Blei.

En 1913, el editor Rowohlt accedió a publicar su primer libro, Meditaciones, que reunía extractos de su diario personal, pequeños fragmentos en prosa de una inquietud espiritual penetrante y un estilo profundamente innovador, a la vez lírico, dramático y melodioso. Sin embargo, el libro pasó desapercibido; los siguientes tampoco obtendrían ningún éxito, fuera de un círculo íntimo de amigos y admiradores incondicionales.

El estallido de la Primera Guerra Mundial y el fracaso de un noviazgo en el que había depositado todas sus esperanzas señalaron el inicio de una etapa creativa prolífica. Entre 1913 y 1919 Franz Kafka escribió El proceso, La metamorfosis y La condena y publicó El chófer, que incorporaría más adelante a su novela América, En la colonia penitenciaria y el volumen de relatos Un médico rural.

En 1920 abandonó su empleo, ingresó en un sanatorio y, poco tiempo después, se estableció en una casa de campo en la que escribió El castillo; al año siguiente Kafka conoció a la escritora checa Milena Jesenska-Pollak, con la que mantuvo un breve romance y una abundante correspondencia, no publicada hasta 1952. El último año de su vida encontró en otra mujer, Dora Dymant, el gran amor que había anhelado siempre, y que le devolvió brevemente la esperanza.

La existencia atribulada y angustiosa de Kafka se refleja en el pesimismo irónico que impregna su obra, que describe, en un estilo que va desde lo fantástico de sus obras juveniles al realismo más estricto, trayectorias de las que no se consigue captar ni el principio ni el fin. Sus personajes, designados frecuentemente con una inicial (Joseph K o simplemente K), son zarandeados y amenazados por instancias ocultas. Así, el protagonista de El proceso no llegará a conocer el motivo de su condena a muerte, y el agrimensor de El castillo buscará en vano el rostro del aparato burocrático en el que pretende integrarse.

Los elementos fantásticos o absurdos, como la transformación en escarabajo del viajante de comercio Gregor Samsa en La metamorfosis, introducen en la realidad más cotidiana aquella distorsión que permite desvelar su propia y más profunda inconsistencia, un método que se ha llegado a considerar como una especial y literaria reducción al absurdo. Su originalidad irreductible y el inmenso valor literario de su obra le han valido a posteriori una posición privilegiada, casi mítica, en la literatura contemporánea.


MAS INFORMACION

http://www.kafka-franz.com/kafka-Biography.htm





Obra narrativa publicada en vida


  • Descripción de una lucha (1904). "ver: versión definitiva"
  • Conversación con el suplicante
  • Conversación con el ebrio
  • Contemplación (1913)
  • Niños en un camino de campo
  • Desenmascaramiento de un embaucador
  • El paseo repentino
  • Resoluciones
  • La excursión a la montaña
  • Desdicha del soltero
  • El comerciante
  • Contemplación distraída de la ventana
  • Camino de casa
  • Transeúntes
  • Compañero de viaje
  • Vestidos
  • El rechazo
  • Para que mediten los jinetes
  • La ventana a la calle
  • El deseo de ser piel roja
  • Los árboles
  • Desdicha
  • ' 'Un médico rural (1909)
  • La Condena (Das Urteil - September 22-23, 1912)
  • En la colonia penitenciaria (In der Strafkolonie - Octubre 1914)
  • Una mujercita (Eine kleine Frau - 1923)
  • Josefina la cantora o el pueblo de los ratones (Josephine, die Sängerin, oder Das Volk der Mäuse - 1924)
  • Un artista del hambre (1924) (Ein Hungerkünstler - 1922). Revisado por Kafka en su lecho de muerte
  • La metamorfosis (Die Verwandlung - 1915)

Obras publicadas póstumamente

  • Amerika. América Comenzada en 1912. Se publicó en 1927.
  • El proceso (1925). (Der Prozeß - 1925)
  • El castillo. 1922. Inacabada. (Das Schloß)
  • La construcción de la Muralla China
  • Carta al padre (noviembre 1919)

Relatos

  • Preparativos de una boda en el campo (Hochzeitsvorbereitungen auf dem Lande - 1907-1908)
  • The Village Schoolmaster (The Giant Mole) (Der Dorfschullehrer or Der Riesenmaulwurf - 1914-1915)
  • La muralla china (Beim Bau der Chinesischen Mauer - 1917). Versión previa a otra definitiva destruida más tarde por Kafka
  • The Burrow (story) (Der Bau - 1923-1924)

Muchas colecciones de historias han sido publicadas, incluida:

  • Kafka, Franz (ed. Nahum N. Glatzer). The Complete Stories. Nueva York: Schocken Books, 1971.

Obra epistolar, diarios y aforismos

  • Aforismos, visiones y sueños (1917)
  • Cuadernos en octava (1917)
  • Diarios (1910-1923)
  • Escritos sobre sus escritos (1917) Publicado en España como "Escritos sobre el arte de escribir", 2003, [Ediciones y talleres de escritura creativa fuentetaja.]
  • Carta al Padre (1919)
  • Cartas a Felice (1967)
  • Cartas a Milena
  • Cartas a Ottla

En colaboración

  • Ricardo y Samuel. Capítulo de una novela, escrito en colaboración con su amigo Max Brod. (Nota: no se publicaron más)

Críticas literarias escritas por Kafka

  • Una novela de la juventud
  • Anécdotas
  • Hyperion
  • Aeroplanos en Brescia
  • Contemplaciones


Kafka en el cine

Kafka en el teatro

  • Milan Richter Del Ereboparaíso de Kafka (2006), drama en dos actos, traducción de Renáta Bojničanová y Salustio Alvarado
  • "La Metamorfosis", versión teatral musical, con libro y letras de Mariano Taccagni y música original de Damián Mahler. Buenos Aires.
  • "Kzsc… para kafkianos", Monólogo escénico versión dancística, de Carlos Arredondo y Luz Adeny Ramirez. Colombia. Promoción y Producción en México por Agustín Misraim Reyes-Ponce y Rodríguez (2008)

Sobre Kafka

  • Max Brod. Biografía de Kafka
  • El asteroide 3412 Kafka recibe su nombre de este escritor checo.


Fuente:Wikipedia,http://www.geocities.com/Athens/9505/kafka.html


Eduardo Juan de Habich Parte X

10. Funciones cumplidas por la Escuela de Ingenieros en la Sociedad peruana

  1. En la ley del 20 de noviembre de 1875 se determinaba que el nuevo establecimiento tendría por objeto “dar la instrucción necesaria para el laboreo de minas y el beneficio de metales”. Esta finalidad se especifica en el Reglamento Orgánico de 1876 “formar Directores y conductores de trabajos de ingeniería civil, de explotación de minas, de establecimientos metalúrgicos e industrias químicas, propias del país”. Finalmente, en 1879, al fijarse las bases de la Escuela, se señala que su objeto es formar ingenieros de construcciones civiles y de minas, arquitectos, peritos agrimensores y directores de industrias del país.
  2. ¿Qué medios usó Habich para que la institución a él encomendada cumpliera las funciones que le señalaban las leyes? Hasta 1876 el Perú se abasteció de ingenieros extranjeros que al servicio del Estado eran contratados principalmente en Francia. Nuestra incipiente industria dependía, pues, de talentos importados. No sólo se importaban instrumentos y técnicas que respondían a las necesidades de los países creadores, sino aun hombres que hacían rendir a nuestras riquezas en función de intereses foráneos. Los alumnos salidos de la Escuela de Artes y Oficios no contaban con la preparación suficiente para dirigir esas explotaciones. No pocos peruanos se vieron necesitados de acudir a las escuelas europeas en busca de la formación profesional que no les ofrecía el Perú. Pero este recurso tampoco bastaba para atender las necesidades de tecnificación del último tercio del siglo diecinueve. La Escuela venía, pues, a llenar un vacío en la estructura educativa: formar a los técnicos capaces de explotar nuevas fuentes de riqueza ante la manifiesta declinación de la economía del guano. Era ésta su misión y su tarea. Una misión ideada por los grupos de poder económico que tenían en sus manos las fuentes productivas y para cuya explotación habían dependido hasta entonces de capital humano de más allá de nuestras fronteras.
  3. El Perú, cuya economía convalecía del golpe asestado por la decadencia del guano, estaba orientando sus miras hacia otros recursos naturales. La Escuela de Ingenieros, fruto de esa política, será a la vez causa de ella en una relación dialéctica difícil de precisar. La Escuela no sólo cumple su papel como instrumento útil al servicio de los grupos dominantes, sino que es gestadora de la consolidación económica, social e ideológica del grupo. Es más, dada la afirmación de la economía nacional en la que juega un rol preponderante, y la formación de gentes capacitadas para la dirección de esa línea económica, la Escuela dirigida por Habich contribuyó también a posibilitar la mayoría de edad de los centros de poder político.
  4. A una misma situación, a un mismo reto, el fracaso de la Guerra con Chile, dos hombres dieron respuestas diversas. Mientras para González Prada la declinación de la economía nacional era un síntoma evidente de la incapacidad de la burguesía dominante que le lleva a buscar en el proletariado y en los jóvenes intelectuales, como únicas reservas aún incontaminadas, las bases de una nueva reorganización del poder destruyendo la máquina estatal y profesando una veneración sin límites al élan vital, para Eduardo J. de Habich, la decadencia se debe a la ineficacia en la explotación de las riquezas naturales. Es, pues, necesario buscar, como el más adecuado remedio, la tecnificación de los medios de producción orientados según los esquemas del liberalismo imperante.
  5. No creemos que Habich fuera consciente de las proyecciones del centro de estudios que él iniciara y dirigiera por más de treinta años. Pero sí sabemos que aunque tenía muy presente la urgencia de formar peruanos capaces de dirigir el proceso de tecnificación del país, no olvidaba que dicho proceso requería del capital extranjero para su desarrollo en plenitud. Inconscientemente sin duda estaba tratando de robustecer las relaciones con los países más adelantados en técnicas. Por las publicaciones de la Escuela, los Anales y el Boletín, las riquezas naturales eran dadas a conocer en los medios inversionistas del exterior. Acudieron entonces los capitales que permitieron el despliegue de la técnica y supeditaron nuestro desarrollo a los intereses de los países prestamistas y a los grupos de poder económico empeñados en monopolizar la dirección de los negocios del mundo. En este entrecruzamiento de caminos, en esta mezcla enmarañada de intereses de grupos nacionales y extranjeros se inserta la vida de Habich y adquiere relieve su obra.
  6. La Escuela de Ingenieros, nacida para responder a las necesidades del país en lo referente a la tecnificación de los medios productivos, cuenta para cumplir sus funciones con los siguientes medios: enseñanza teórico-práctica orientada hacia la formación de profesionales capaces de dirigir la explotación de las riquezas naturales, preparación de mandos intermedios -peritos en ciertas técnicas- que secundan la labor de los ingenieros, laboratorios que no sólo llenan la necesidad de prácticas de la enseñanza teórica sino que atienden a pedidos de ensayos y análisis de entidades públicas y privadas, publicaciones científicas que recogen las investigaciones de los profesores y dan a conocer nuestras riquezas naturales a los medios inversionistas extranjeros y participación en muchas comisones oficiales.
  7. Al unir teoría y práctica, haciendo consistir ésta en el análisis concreto de nuestros recursos naturales, consigue Habich que los alumnos de la Escuela de Ingenieros no sólo salgan provistos de los conocimientos teóricos para el buen desempeño de sus tareas ingenieriles, sino oirentados hacia la búsqueda de la mejor respuesta a las necesidades del país. En la dialéctica de teoría y práctica va Habich modelando un nuevo tipo humano. A su muerte en 1909, después de treinta y tres años de paciente dedicación, eran 217 los ingenieros titulados, 32 los peritos agrimensores de minas y 5 los peritos agrimensores de predios rústicos y urbanos. El auge experimentado por la minería a partir de la última década del siglo XIX hay que atribuirlo, pues, en buena medida al capital humano preparado por Habich en la Escuela de Ingenieros.
  8. Desde el punto de vista social no es menos importante la gestación en la Escuela de un grupo humano, el de los profesionales técnicos, inexistentes hasta entonces en la estructura de la sociedad. Ni los graduados de la Facultad de Ciencias de San Marcos ni los egresados de la Escuela de Artes y Oficios habían conseguido conformar un grupo social diferenciado e influyente, Los primeros se adscribían a los profesionales liberales de carácter humanístico y los segundos no alcanzaban el nivel profesional. Con la emergencia de un grupo de ingenieros en aumento desde 1880, se va formando el grupo de profesionales técnicos, provenientes en su mayoría de las familias dueñas de los medios de producción, en quienes el rancio aristocratismo familiar cede ante desusados cánones de valoración. Un utilitarismo positivista se infiltra en sus mentes acostumbradas a buscar siempre aquello que rinda mayores frutos. La búsqueda de la utilidad unida a la ideología liberal de la época hará de los egresados de la Escuela de Ingenieros perfectos positivistas que, aunque inconscientes de los fundamentos teóricos de su ideología, manejan un positivismo práctico que es entendido como el más eficaz instrumento al servicio de la utilidad. Si a este utilitarismo positivista unimos el liberalismo social y económico, nos encontramos con el clima propicio para la constitución de una burguesía urbana tecnificada que no tardará en aspirar al control político. Esta burguesía, emparentada afectiva y efectivamente con los intereses del capital extranjero invertido en el Perú, se irá consolidando a su sombra hasta constituirse en un gupo social diferenciado en épocas que escapan a los estrechos límites de la presente biografía.
  9. A través de las publicaciones científico-técnicas la Escuela, además de divulgar conocimientos científicos y técnicos, desempeñaba la misión de dar a conocer las riquezas naturales del país en los medios inversionistas activando así la ola de inversiones del capitalismo extranjero que experimentó el Perú en los últimos lustros del siglo XIX. La primera publicación llevó el nombre de Anales de Construcciones Civiles y de Minas del Perú y se inició en 1880. “Al procurar la publicación de este periódico -decía Habich en la Introducción- la Dirección de la Escuela tuvo en mira contribuir a hacer conocer en el país y en el extranjero, las riquezas de todo género que encierra el suelo peruano, y los medios más fáciles y productivos de explotarlas; el estado de las industrias nacionales, su importancia, los métodos practicados y sus ventajas o defectos; la cantidad y calidad de los productos de esas industrias, y los medios de aumentar la una y la otra; y en fin, todo aquello que con este objeto tiene directa relación”. Los Anales terminaron en 1901 habiéndose publicado siete volúmenes. No es difícil advertir que la minería ocupaba el primer lugar en la lista de producciones del Perú para la gente de la Escuela. Veinte de los veintiseis artículos de los Anales se refieren a problemas mineros. La mayor parte de los ejemplares se distribuían por Europa y América.
  10. El Boletín de Minas, Industrias y Construcciones , más ágil y frecuente que los Anales, se inició en 1885 y siguió apareciendo con regularidad todos los meses hasta la muerte de Habich. Después de diversas crisis fue finalmente suprimido en 1960. Tal fue su importancia y el prestigio que la Escuela adquirió a través de él en los medios técnicos y financieros de Europa que aún hoy día se siguen recibiendo pedidos de la colección completa y de ciertos ejemplares sueltos. Bien podía decir Habich que en muchos sitios era conocido el Perú por el Boletín algunos de cuyos números están íntegramente redactados por él.
Ingreso presidencial a la Escuela de Ingenieros en un día festivo

lunes, 15 de septiembre de 2008

Eduardo Juan de Habich Parte IX

9. Habich y la Guerra con Chile

  1. En 1879 la Escuela de Ingenieros estaba todavía consolidando su estructura. Biblioteca, laboratorios, museos, gabinetes y enseres llenaban ya muchas de las dependencias del local. Pero faltaba aún mucho por hacer. Para una institución en proceso de consolidación, la guerra y la ocupación del país por ejércitos enemigos es una prueba demasiado dura. Antes de concluir el año escolar de 1880 fue necesario interrumpir las labores porque los alumnos tuvieron que engrosar las filas del ejército y los profesores fueron solicitados para prestar sus servicios técnicos en la construcción de las defensas. Habich vio con dolor la dispersión de su gente. Los claustros se quedaron vacíos y un silencio de muerte recorrió las aulas y los patios llenos antes del bullicio estudiantil. Las tropas chilenas entraron a saco en la ciudad y convirtieron la Escuela de Ingenieros en un cuartel. Hay un dolor reprimido en la descripción que hace Habich de estos momentos en 1883. “Vino, por fin, el año de 1881 y con él la ocupación de Lima por el ejército chileno, convirtiéndose la Escuela en cuartel. Todo lo que no fue llevado por los chilenos , fue destruído no quedando al momento de su salida en 1883, sino pura y simplemente el local, y éste en el más completo estado de inmundicia y ruina”.
  2. Pero el espíritu de Habich, que conocía la lucha en defensa de los valores nacionales, no podría arredrarse ante el invasor. Duro es confesar que algunos de los profesores extranjeros y no pocos ingenieros del Estado abandonaron nuestras costas cuando el peligro se cernía sobre nuestras fronteras. No faltaron a Habich propuestas de Europa y de otros países latinoamericanos. Pero ¿acaso sería capaz de separarse de una obra apenas iniciada y ya destruida? No en vano pudieron decir los periódicos que el ingeniero Habich nos acompañó en nuestros momentos aciagos. Permaneció entre nosotros. Es más, se presentó ante el Jefe del ejército invasor para increparle la brutalidad de la soldadesca. He conocido, le decía, el barbarismo de los zares y he sufrido en carne propia su ferocidad, pero los rusos nunca se atrevieron en Polonia a tocar las instituciones de enseñanza. Vuestro ejército, proseguía Habich con un nacionalismo poco frecuente entre extranjeros, ha saqueado nuestro patrimonio cultural, ha practicado el pillaje en la Biblioteca Nacional y ha destruido los enseres y pertenencias de la Escuela de Ingenieros mostrando instintos más bárbaros que los feroces cosacos.
  3. La increpación de Habich no dio todo el resultado apetecido. Le fue permitido solamente acercarse a los muros de la Escuela con dos carretillas y extraer el material que entrase en ellas. Pudo así salvar parte del archivo de la secretaría y de la dirección, que guarda hoy celosamente la Universidad Nacional de Ingeniería porque en esos documentos se da cuenta de los primeros pasos de la Escuela. Pero la mayor parte de los enseres fueron destruidos, los libros desmantelados, rotos los laboratorios y aun las cañerías dejadas en estado de inmundicia y ruina. ¿Que se podía hacer ante tal situación? La huida era una posición demasiado fácil para un hombre avezado a la lucha.
  4. Sin contentarse con el estado de cosas, Habich acude a la única autoridad peruana del momento, el Alcalde Municipal de Lima, “A fin de que arreglara con las autoridades chilenas el modo más eficaz de resguardar el material del establecimiento, “pero tanto mi representación verbal -dice en un informe en 1883- llevada a cabo en los primeros días de febrero de 1881, como la que por escrito elevé al Sr., Alcalde en 16 del mismo mes, no dieron resultado alguno”. Instalado el Gobierno Provisorio, Habich se dirige al ministro de instrucción con el mismo objeto obteniendo el mismo resultado.
  5. A pesar de las dificultades, de la carencia de local, enseres e instrumental de enseñanza, se abren las puertas de la Escuela en mayo de 1881 en un departamento del Instituto Matemático prestado por José Granda. A este local improvisado e inaparente acudieron alumnos y profesores para continuar con las labores académicas. Por otra parte, no había presupuesto para cubrir los gastos de mantenimiento y de sueldos. Por la ley de 1877 se había concedido a la Escuela recoger quince soles al semestre por pertenencia minera por concepto de impuesto. Esta entrada única fue suprimida en los años de guerra. Durante cuatro largos años los profesores y empleados reciben solamente una “buena cuenta” que cubría una parte mínima del sueldo establecido. En 1883, por ejemplo, se adeudan a Habich 12,133 soles de los 13,000 que debería haber recibido desde 1881.
  6. Parecería que todo se confabulaba secretamente para disuadir a Habich de proseguir con la obra emprendida. Pero el hombre que supo hacer frente con un puñado de voluntarios mal armados al ejército de los zares estaba hecho a las dificultades, a la penuria, a caminar entre tropiezos. Y junto a él estaban quienes permanecieron fieles a su tarea de maestros porque conocían la trascendencia de la Escuela de Ingenieros. Había que reconstruir el Perú y nada podía contribuir mejor a esa reconstrucción, según la mente de Habich, que dotar al país de hombres disciplinados y capaces de explotar técnicamente las fuentes productivas.
  7. Con un esfuerzo mancomunado se comenzó la reconstrucción. El local del Instituto Científico que prestara Granda era un viejo establecimiento que estaba estaba derruido. Se alquila entonces por cien soles mensuales el Convento de Santo Domingo hasta que se practiquen las refacciones en el antiguo local. Había que volver a dotar a la Escuela de biblioteca o instrumentos de enseñanza. Habich acude para ello a particulares e instituciones nacionales y extranjeras pidiendo donativos, subscripciones gratuitas a revistas, muestras mineralógicas para los museos. Porque en las actuales circunstancias de depresión nacional, anota Habich, debemos reconstruirnos por el trabajo metódico y constante. Renace, pues, la Escuela con nuevos bríos empeñada en cumplir la tarea de dotar al Perú de directores del proceso de tecnificación en el que se estaba iniciando el país.
Alumnos en el antiguo laboratorio de Química de la Escuela de Ingenieros del Perú